las 10 lecciones que he aprendido corriendo

LAS 10 LECCIONES QUE HE APRENDIDO CORRIENDO

Durante los últimos años he pasado por muchas cosas, bien podría haberme resignado y darme por vencido.

  • Lesiones, que me han mantenido durante meses sin poder correr.
  • Falta de motivación, cuando solo te guías por las ganas que tienes de hacer algo es fácil caer en la trampa del «ya lo haré mañana», ¿te suena?.
  • No tener claros mis objetivos, si no sabes que quieres conseguir y no tienes un plan de entrenamiento las excusas aparecen día a día.

Pero una de mis cualidades es la curiosidad, saber que puedes llegar a conseguir y pensar como esa experiencia te ha cambiado.

Me gustaría compartir contigo las 10 lecciones que he aprendido corriendo y que han cambiado mi vida para siempre.

Espero que saques algo de mi experiencia y que puedas usarlo para que mejores y puedas evitar alguno de mis errores.

VIVE EL PRESENTE.

Darme cuenta de que mi pasado no determina mi futuro es quizás una de las lecciones más importantes que me ha dado ser corredor.

En ocasiones te puedes encontrar reviviendo el pasado una y otra vez llevándote a la depresión, con remordimientos de errores que cometiste alguna vez o momentos felices a los que te aferras pero que no volverán.

En otras solo piensas en el futuro y te pasas ansioso, anticipándote a cosas que nunca pasarán o preocupándote por problemas que solo existen en tu cabeza dejando pasar día tras día haciendo planes sin que nada cambie realmente.

Pero cuando sales a correr hay un momento en el que solo estás tu viviendo ese momento, respirando, sintiendo tu corazón latir. Es cuando tienes control y seguridad, cuando puedes decidir que hacer y encontrar la felicidad.

Olvida tu ego y céntrate en como ser feliz ahora.

Hoy, cuando salgas a correr acuérdate de esto y presta atención a los detalles porque la experiencia que vas a vivir será única.

RODÉATE DE GENTE EXTRAORDINARIA.

Encontrar a esa gente normal pero que es excepcional por su dedicación o su compromiso, los sacrificios que han tenido que hacer para llegar a donde están son una gran fuente de inspiración.

A lo largo de los años he conocido a mucha gente que de otra manera no hubiera conocido jamás, sus comienzos, experiencias e historias de cómo empezaron a correr, las cosas que hacen, saber como a otros también les ha cambiado.

Algunas de las personas que tengo el placer de conocer tienen una mentalidad de corredor increíble.

Otros, a pesar de no ser grandes figuras mediáticas son meticulosos y trabajadores con unos resultados abrumadores.

Encuentra esa gente que saca lo mejor de ti, ese grupo de amigos con los que sales a correr y disfrutas, esa persona que es mejor que tu pero aún así saca tiempo para ayudarte y darte consejos.

SER CONSTANTE LOGRA RESULTADOS, NO HAY ATAJOS.

No te conviertes en lo que quieres ya que eres el prisionero de tus hábitos.

Una cosa es el deseo, querer ser más rápido o correr más kilómetros, batir ese récord personal…

Pero sin un plan, sin la constancia, sin el compromiso y la motivación no consigues nada.

Salir a correr aún cuando llueve, o no «te apetece», cuando es difícil, hacer ese entrenamiento que tanto te cuesta.

Tener un compromiso y responsabilidad con uno mismo y demostrarte que eres capaz a pesar de las circunstancias externas, de los comentarios de otros, las dudas y la inseguridad en ti o tu capacidad.

Solo llegarás tan lejos como seas capaz de crear hábitos que te ayuden a conseguir tus objetivos.

Una de las frases que más me repito es:

«Cuando vayas a rendirte, sólo inténtalo una vez más.»

Darme cuenta de que correr es algo que quiero que forme parte de mi vida durante el mayor tiempo posible quizás sea el cambio más significativo que he tenido en muchos años.

Corriendo he encontrado una parte de mi que desconocía totalmente y que me ha dado una visión más amplia de mi persona y me ayuda a querer ser una versión mejor de mi.

USA LOS ERRORES PARA MEJORAR COMO CORREDOR.

No veas los errores como algo negativo, sino como una lección para aprender.

Los momentos en los que más he crecido como corredor han sido aquellos en los que más me he equivocado.

Lesiones, sobre entrenamiento, falta de planificación, no tener motivación…

Han sido momentos de inflexión que me han hecho darme cuenta de que necesitaba cambiar algo para seguir avanzando.

Y los he aprovechado para crecer como persona, para mejorar como corredor, experimentar con aquello que pensaba que sería útil y quedarme con las lecciones que he ido aprendiendo por el camino.

VER LOS OBSTÁCULOS COMO OPORTUNIDADES.

No se trata de si una situación es buena o mala, sino como reaccionas tu a ella.

El miedo a enfrentarme a situaciones que como corredor me intimidaban eran uno de mis mayores obstáculos.

Hasta que me di cuenta de que podía usar el miedo como una herramienta más y aprovecharla para mejorar.

Encontrar la oportunidad hasta en las situaciones en las que pierdes la esperanza es una gran lección que puedes aplicar a otras áreas de tu vida.

Si buscas una excusa va a tener cientos a tu alcance ya que todas son válidas pero lo realmente importante es que decidas que vas a hacer, lamentarte y culpar a otra persona, el tiempo o una situación complicada o verlo como una oportunidad para cambiar y hacer algo al respecto.

NO SE TRATA DE TRABAJAR DURO SINO DE TENER UNA ESTRATEGIA.

No me malinterpretes, no me refiero que no lo des todo en tus entrenamientos, sino que seas coherente con las metas que tengas.

Que te tomes tan en serio los descansos como las sesiones de entrenamiento.

Respeta los días en los que el entrenamiento sea correr suave.

Si todos los días entrenas hasta quedar totalmente exhausto estarás plantando las bases del fracaso como corredor.

Todos tus actos tienen consecuencias: buenas y malas.

Puedes decidir ignorarlo, pero en algún momento llegarán las consecuencias de tus malas decisiones en forma de lesión, enfermedad o falta de motivación.

O puedes hacer las cosas en un contexto que tenga sentido para ti con los objetivos que tengas en mente para un período de tiempo.

Aprende algo nuevo que puedas aplicar, mejorar o cambiar en tus rutinas de entrenamiento y día a día para ir consiguiendo aquello que te propongas.

USA LO QUE HAS APRENDIDO PARA AYUDAR A OTROS.

Si has descubierto una manera más simple de conseguir tus objetivos, compártela.

Haz todo lo que esté en tu mano para ser la mejor versión de ti mismo y usa eso para ayudar a otras personas que están pasando por esas mismas dificultades.

Ayudar a otros sin esperar nada a cambio es una de las mejores sensaciones que puedes llegar a tener.

Durante años he luchado con problemas como la motivación, conseguir una marca o mejorar algún aspecto de mi condición física.

Me gusta compartir lo que descubro y como lo aplico a mis entrenamientos para ayudar a otros a mejorar.

SIEMPRE HAY UN CAMINO.

No se trata de si estás progresando, es preguntarte si lo que estás haciendo es realmente lo que necesitas.

En ocasiones hay gente que me dice: «He probado de todo para conseguir X, ¡pero nada funciona!». A lo que suelo contestar con una frase de Tony Robbins que siempre me viene a la cabeza «Si lo hubieras probado todo lo habrías conseguido.»

Vivimos en una época en la que la mayoría de la gente quiere resultados inmediatos, pero nuestro cuerpo no está diseñado así, necesita tiempo, descanso y estímulos.

Puedes tardar años en conseguir alguno de tus objetivos, no se trata tanto del resultado sino del camino que recorres para alcanzarlo y las lecciones que aprendes.

NO TE COMPARES CON LOS DEMÁS.

Deja de querer vivir la vida de los demás y empieza a vivir tu propia vida.

¿Cuántas veces has visto un entrenamiento en alguna red social y has pensado que era prácticamente imposible para ti?

En mis comienzos prestaba mucha atención a esas cosas, pero después de todos estos años corriendo me he dado cuenta de que no tiene ningún sentido.

Lo que le funcione a esa persona no tiene por que aplicarse a mi. Desconozco sus rutinas, como se alimenta, sus objetivos, como asimila el entrenamiento, etc.

De nada sirve querer «imitar» a nadie si no es algo que esté más adecuado a ti y a tu situación.

Igual que no me comparo con mi «yo» de hace 5 años respecto a lo que soy capaz de hacer ahora no tiene sentido hacerlo con otros.

SER HUMILDE.

A mi en particular me gusta correr por la montaña y siempre que salgo me digo:

Da igual lo que quieras hacer, al final la montaña te pone en tu lugar.

Parece una tontería, pero ser consciente de que hay ciertas limitaciones que no puedes forzar me hace disfrutar aún más de mis entrenamientos y salidas.

Igualmente el número de kilómetros, carreras o ritmos corriendo no tienen peso en mi a la hora de tomar decisiones para estructurar mi entrenamiento más allá de ayudarme a cumplir mis objetivos.

Reconocer cuando no se puede avanzar más en una dirección y cambiar de estrategia, elegir incluir un nuevo entrenamiento o quitar sesiones que no dan valor a lo que estás haciendo.

El objetivo es ser consciente del camino que has recorrido y de que puedes hacer para llegar donde quieres sabiendo que en algún momento tendrás que salir de tu zona de confort y cambiar algo.

SAL A CORRER AHORA MISMO.

La acción lleva a la progresión.

Pueden pasar meses mientras decides salir a correr o no, te pones excusas, buscas información, piensas en cual es el mejor plan de entrenamiento… Pero luego no haces nada.

La próxima vez que pienses que es un buen momento para salir a correr simplemente hazlo.

Aunque no tengas un plan de entrenamiento, incluso si llevas tiempo sin salir, a pesar de que luego tengas que cambiar algunos planes.

Una vez hecho sentirás un satisfacción de haber logrado algo positivo cuando en otras ocasiones habías dejado pasar la oportunidad.

 

Y a ti, ¿Qué te lecciones te ha enseñado correr?

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